Imagen e Identidad Corporativa como base de una buena reputación

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Hoy en día, el vocablo imagen está siendo utilizado para definir distintos fenómenos, pero en este contexto, el término imagen corporativa, se refiere a la estructura mental que una organización ha adquirido ante el público. Está vinculado a la identidad, al sello de la empresa y a aquella idea que permanece en la mente del consumidor. Sin embargo, la imagen de una empresa depende también de factores externos como: los medios de comunicación, los sindicatos, las redes sociales, los líderes de opinión, entre otros.

Asimismo, la imagen corporativa es un activo intangibles que funciona como valor diferencial para la empresa, la cual permite que la organización pueda posicionarse en la mente de los públicos, facilita la diferenciación con los competidores, crea un esquema previo que permite influir en la decisión de compra, logra más ventas,  ayuda a conseguir mejores colaboradores y también atrae a nuevos inversionistas.

Otro punto importante es que, cuando hablamos de Estrategia de Imagen Corporativa, hacemos referencia a la Gestión, Planificación o Estrategia de Identidad Corporativa. Esto porque para poder actuar sobre la imagen que tienen los públicos, es necesario establecer los parámetros básicos de actuación y comunicación dentro de la organización. Por ello, empezaremos a definir la identidad corporativa como “el conjunto de atributos, valores o características que la entidad asume como propias, y con los que la compañía se identifica y se diferencia de los demás”.De este modo, para hacer un correcto Plan estratégico de identidad corporativa, se deben de seguir tres pasos. El primero es establecer la identidad y la diferencia corporativa, luego de analizar el contexto interno y externo de la empresa, definiendo sus rasgos de identificación y diferenciación. El segundo paso es demostrar la identidad y la diferencia corporativa, de una manera reconocible y palpable, para generar evidencias de la identidad dentro de la organización en la cotidianidad de sus actividades.

El último paso es comunicar la identidad y la diferencia corporativa a todos los públicos, mediante estrategias de comunicación específicas, tales como: campañas de publicidad, acciones de relaciones públicas, marketing directo, entre otras.  

De esta manera, podemos concluir señalando que, la imagen y la identidad corporativa no son responsabilidades que competen únicamente al departamento de Comunicación; sino también a la Dirección o Gerencia General, pues de ellos depende tomar las decisiones que guíen el rumbo de la organización.

Además, la planificación estratégica de identidad corporativa implica un análisis global de la empresa, para lo cual es necesario el aporte de la Alta Dirección, pues ellos deben facilitar información y designar un presupuesto acorde a las necesidades u objetivos.