Salario emocional: ejemplos y estadísticas que retienen talento

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El salario emocional es un concepto relativamente nuevo que comprende las compensaciones no económicas que puede recibir un colaborador.

Uno trabaja principalmente por dinero, esa es básicamente la primera motivación de fondo. Las necesidades materiales son las que necesitan una atención más rápida y tangible, por eso nos levantamos cada mañana para cumplir con una serie de responsabilidades. Es lo que normalmente se conoce como “ganarnos el pan”.

No obstante, las necesidades emocionales también son fundamentales en la vida laboral de un ser humano. Una persona trabaja por dinero, pero no se conforma solo con dinero. Si obtenerlo le significa mucha tensión e incomodidades, no estará dispuesto a dar lo mejor de sí en favor de la organización.

Naturalmente, pensamos que el compromiso puede ser comprado aumentando el salario. Eso parece cierto, ¿verdad? Pues no. En la realidad, subir sueldos a cambio de un mayor involucramiento solo es un paliativo que funciona hasta que una mejor opción—económicamente hablando— se presenta ante el empleado.

El compromiso no se compra, se gestiona

Si a tu colaborador le aumentaste un 15% de su salario, este te dejará apenas otro lugar sea capaz de ofrecerle un 25% del mismo. Es así de simple y las empresas no pueden esperar que las cosas se den de otro modo. Todos somos humanos y vamos hacia lo que más nos conviene. De ahí se explica que el salario emocional sea un término frecuente en el mundo de Recursos Humanos.

El salario emocional es imprescindible porque genera colaboradores más comprometidos, cómodos y leales a su organización. Un personal bien remunerado en aspectos adicionales al monetario, será menos propenso a cambiar de empresa a la primera de cambio; ya que probablemente esa otra oportunidad, aunque le retribuya con más dinero, no le dará los mismos beneficios que tu organización.

“En esa empresa me pagarían un tercio más de lo que estoy ganando ahora. Pero mi trabajo actual queda mucho más cerca de mi casa, me facilita llevar cursos de especialización, me permite trabajar a distancia ciertos días de la semana y son muy flexibles cuando alcanzamos las metas a fin de mes. No me conviene renunciar. Ese será su pensamiento más habitual.

Con lo dicho en el párrafo anterior, ya queda claro qué tipo de beneficios ayudarán a retener a tu personal, sin necesariamente aumentar su sueldo. De cualquier forma, no está de más ahondar en las tendencias en salario emocional:

Ejemplos de salario emocional

Horario flexible:

Diversos estudios apuntan a que pasar ocho horas diarias en una oficina no asegura la alta productividad del personal, así como tampoco tener un horario fijo de ingreso. De hecho, lo más común es que bajo un horario tradicional se pierdan varias horas en medio de distracciones, cansancio, estrés y ansiedad por salir de una buena vez.

Con la flexibilidad laboral, el empleado puede cumplir su jornada completa sin necesidad de pasar tarjeta todos los días a la misma hora. Por supuesto, esta facilidad demanda culturas organizacionales poco ortodoxas y perfiles altamente responsables.

Teletrabajo:

En urbes donde la congestión vehícular dificulta llegar temprano al trabajo, además de comprometer las horas destinadas a dormir y otras actividades, trabajar desde casa es una de las mayores tendencias en lo que se refiere a remuneración emocional. Esto supone un considerable ahorro de tiempo y dinero, lo cual es muy valorado por los colaboradores con hijos y por las nuevas generaciones de empleados.

Capacitaciones:

Seguir especializaciones o cursos de extensión es un requisito para crecer profesionalmente, y no solo eso, ya que también es necesario para algo tan básico como conservar el puesto actual. Ante ello, un problema común es la falta de dinero para costear dichos estudios.

Por tal motivo, son muy valoradas las empresas que facilitan el desarrollo profesional de los suyos, ya sea con descuentos especiales, acceso a plataformas e-learning o programas de especialización gratuitos para los colaboradores más destacados.

Fechas especiales:

Todos tenemos asumido que nuestro cumpleaños, aniversario matrimonial o cualquier otra fecha especial, no es motivo para faltar a las responsabilidades laborales. Por eso se interpreta como un enorme gesto que se nos deje el día libre en dichos ocasiones. Precisamente, cada vez más centros de trabajo tienen este detalle con su personal.

Espacios de distracción:

El entorno físico de un centro de trabajo puede volverse cansino a la vista. ¿Qué mejor que espacios para la recreación, la plática, el ejercicio o incluso la siesta? Está claro que muy pocas organizaciones disponen de la cultura y recursos necesarios para implementar oficinas como las de Google, pero no es necesario ir tan lejos. Con ambientar adecuadamente los espacios según determinada actividad y hora, se puede hacer mucho.

Datos a considerar

Compilamos algunas conclusiones a las que llegó OCCMundial:

  • El salario emocional incrementa un 33% de la productividad del personal.
  • El salario emocional reduce un 66% de los días perdidos por baja eficiencia o incumplimiento de las metas.
  • El salario emocional reduce un 51% del ausentismo laboral por accidentes, indisposiciones o problemas personales de los empleados.

Los datos mencionados hablan de una clara relación basada en ganar-ganar; sin embargo, todavía existen muchas suspicacias o prejuicios por parte de las compañías. Se requiere una transformación cultural que vaya en sintonía con las nuevas necesidades o demandas de las personas. Y por otro lado, es necesario que todos los individuos que componen la fuerza laboral de un país sepan valorar y corresponder estas facilidades.