5 mitos que distorsionan el significado de transformación digital

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Algo que le quita el sueño a las organizaciones, es todo lo relacionado con transformación digital. Eso se debe, principalmente, a que los cambios que comprende este concepto son cada vez más abrumadores, llegado incluso a desalentar a muchos líderes que intentan adaptarse.

Sin embargo, otro problema típico en torno a esta reinvención organizacional, es que no todos parecen comprenderla bien, siendo común que se aferren a varios mitos, los cuales no hacen más que limitar, exagerar o estancar las demandas que plantea. Por tal motivo, en los siguientes párrafos, expondremos los mitos que rodean a la transformación digital, con el objetivo de despejar las dudas que derivan de ellos.

1- La tecnología es lo más importante

Para bien y para mal, el nombre de esta tendencia ocasiona que muchas personas se enfoquen solo en lo tecnológico, específicamente en lo digital, olvidando (o ignorando) que la tecnología solo es un canal que puede acelerar el éxito, pero que por sí sola no significa nada si no atendemos a los verdaderos protagonistas: las personas. No olvidemos que la tecnología está al servicio de la gente, no al revés.

El replanteamiento de habilidades, los nuevos roles y la exploración constante, son claves en las estrategias de transformación digital, ya que solo así es posible entender a las personas, sus necesidades, inquietudes y nuevos hábitos. De ahí que algunos expertos, en lugar de hablar de transformación digital, prefieran tocar el panorama desde una perspectiva muchísimo más amplia: la transformación cultural.

2- Ha llegado para deshacerse de lo obsoleto

Debido a los constantes cambios que azotan al mundo tecnológico y al estilo de vida en general, se tiende a pensar que la transformación digital es una especie de Armagedón, donde todo lo que conocemos será destruido. Felizmente, esto no es cierto, al menos no en términos exagerados.

Ante todo, debemos tener claro que la transformación digital, en principio, implica reorganización. Por lo tanto, según la situación de cada empresa y el modelo de cada negocio, a veces será necesario replantear desde cero; pero en otros casos, el trabajo consistirá en optimizar o repotenciar lo existente.

En esta misma línea, cabe destacar que la transformación digital no implica deshacerse de los procesos offline, pues no existe incompatibilidad entre ellos. De hecho, este tipo de operaciones también necesita cambios culturales de naturaleza no digital. Sí, hablamos del equipo humano detrás.

3- Destruirá los empleos

El problema de este pensamiento no es que sea del todo falso, sino que es radical. Ya la historia nos demostró que los cambios tecnológicos y sociales han llevado a muchas ocupaciones a la obsolescencia; sin embargo, también crearon nuevos puestos de trabajo para todo quien estuviera dispuesto a adaptarse al cambio.

Pues bien, la transformación digital trae un escenario incluso más positivo que ese, porque, como ya hemos dicho, no comprende solo el aspecto tecnológico, sino también el cultural y humano en general. Por ende, representa un motor de empleo en potencia.

4- Demanda una inversión insufrible

Quien piensa eso está mirando solo a corto plazo, y ello significa que no está comprendiendo que más caro resultará quedar fuera del mercado. Asimismo, hay que recordar que la transformación digital traerá un ahorro de costes por la optimización de procesos y, además, porque no todas las herramientas digitales son caras.

5- Es solo por y para los millennials

Esta idea yace en la falsa dicotomía entre nativos digitales y no-nativos digitales. Aunque a nivel teórico tiene sentido hacer esa diferenciación, en la vida práctica puede ser contraproducente por los absolutismos o generalizaciones a las que lleva.

El ser humano es una criatura naturalemente acomodaticia, eso significa que no desaprovechará las herramientas que le faciliten o ahorren trabajo (si es que están a su disposición). Por el lado de los consumidores, por ejemplo, quien quiera contratar determinado servicio, si está enterado que puede hacerlo a través de su teléfono inteligente, lo hará sin importar que tenga 20 o 50 años.

Por el lado del equipo organizacional, un estudio de Forrester Consulting, concluyó que los más preparados para tomar decisiones en materia de transformaciones culturales y digitales, pertenecen a la generación X (nacidos entre los años 60 y 80), no los más jóvenes.

La transformación digital implica cambios integrales en las organizaciones y modelos de negocio, siendo la tecnología una parte muy importante de la misma, mas no la principal. El objetivo es antropocéntrico, no tecnocéntrico. 

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