¿Cómo el vocero político debe enfrentar una guerra sucia?

0
857

Artículo relacionado: ¿Qué habilidades debe tener un buen vocero político?

De cara al público, la importancia del vocero político es indiscutible. Su labor está llena de responsabilidad y mucha presión, pues el menor error comunicacional traerá consecuencias negativas considerables para el partido que representa, exponiendo sus debilidades y aparentes incoherencias ideológicas.

Un vocero intolerante no es un buen vocero

Un vocero político debe tener creatividad, paciencia, temple y un gran control de sus emociones a la hora de transmitir sus mensajes. Su compostura necesita mantenerse impecable en toda situación, ya que las preguntas incómodas, inesperadas y malintencionadas serán el pan de cada día.

Ni siquiera en momentos de guerra sucia, en donde abiertamente se hacen esfuerzos con el objetivo de desacreditar, el vocero puede permitirse perder los papeles. Recordemos que la emocionalidad está reservada para los electores, los hombres de política deben actuar siempre con cabeza fría y racionalidad.

¿Cuándo recurrir a las emociones personales?

En todo momento, lo ideal es que el encargado de la vocería recurra a los hechos, a los argumentos y al lenguaje alturado para combatir esta situación. Sin embargo, cuando la guerra sucia toma un curso que atenta contra el honor individual o familiar, sí es comprensible que profesional se vuelva un poco temperamental.

Ante acusaciones o difamaciones, es perfectamente válido mostrar cierta teatralidad para transmitir humanidad y fomentar la empatía entre la población. Por supuesto, todo debe estar dentro de ciertos límites. No debemos confundir la indignación con la rabieta, ni la defensa del honor con la expresión de exabruptos.

Artículo relacionado: ¿Los políticos peruanos siguen estrategias de comunicación política?