“Conchudolandia”: Nuevo programa de televisión para corregir el comportamiento del país

0
307

Artículo relacionado: Cambiando la sociedad: ¿Qué es el Marketing de Valores?

Siempre me entretuvieron los programas de cámara escondida. Cuando pienso en ello, el primero que se me viene a la cabeza es el argentino Marcelo Tinelli; y en el contexto peruano, imposible no mencionar a Damián y el Toyo. En ambos casos, los medios de comunicación nos muestran divertidas trampas donde, tanto personajes de a pie como de la farándula, caen en favor de nuestro entretenimiento.

Recordar todo eso me hace pensar lo siguiente: ¿Por qué no usar más o menos esa misma dinámica no solo para divertir, sino también para educar? Creo que la televisión, con todas las críticas que viene sufriendo en los últimos años, puede ayudarnos a combatir y erradicar un fenómeno nacional que todos sufrimos (o que tal vez fomentamos) día a día: la conchudez, si se me permite la expresión.

Nadie me puede negar que la sinvergüencería, el caradurismo, o ese antivalor conocido popularmente como conchudez, es una parte esencial —lamentablemente— de nuestra cultura moderna nacional. Este modus vivendi no distingue sexo, clase ni edad, pero sí conoce diferencias de grado.

Tenemos a los súper sinvergüenzas, esas personas que orinan en las calles, esos cobradores que no respetan el medio pasaje, esas combis que maltratan a los pasajeros, esos autos que se estacionan en zonas para discapacitados, etc. En fin, matices hay varios, pero para todos ellos, yo propongo un programa llamado “Conchudolandia”.

Objetivos y beneficios

En principio, el objetivo de este programa es divertir a la audiencia a la par que se describen y descubren casos diarios de descaro nacional, con el claro interés de corregirlos por medio del temor y la exposición pública. Por tanto, yo agruparía los beneficios de este producto televisivo en tres puntos:

1) Alertar, disuadir o corregir a los sinvergüenzas, quienes pueden salir al aire y hacerse famosos en TV y redes sociales (¡los memes se hacen solos!) no precisamente por su talento. En otras palabras, el beneficio a mediano y largo plazo sería reducir los índices de conchudez nacional.

2) Contribuir con la fiscalización, a través de las pruebas fílmicas, en casos de descaro agravado o legalmente punible.

3) Demostrar que la televisión peruana no solo entretiene por medio de la “TV basura”, sino que también puede divertirnos al mismo tiempo que nos conmina a comportarnos como mejores ciudadanos.

Estructura

“Conchulandia” sería un programa interactivo y/o participativo, donde los “conchuvidentes” (así como Magaly tenía a sus reporteros “urracas”) se encargarían de registrar (ampayar) a los sinvergüenzas en plena luz del día. Por supuesto, su trabajo no solo consistiría en registrar esas indeseables anécdotas, sino que además deberían exponer sus rostros y, en la medida de lo posible (contemplando los límites éticos y legislativos), brindar información del descarado en cuestión.

Asimismo, los ciudadanos estarían invitados a mandar por Whatsapp o Facebook lo que hayan podido grabar en sus vidas cotidianas, ya sea a meones callejeros, acosadores, gente que bota la basura donde sea, que se estaciona donde no debe, que trata mal al resto, etc. La idea es que la misma comunidad sienta el deseo de exponer a sinvergüenzas y saber que los medios masivos apoyan esa iniciativa, no solo los contactos de sus redes sociales.

Obviamente, el programa solo mostraría los mejores vídeos; es decir, los grabados por el equipo de “conchuvidentes”, los cuales deben poseer mayor calidad visual, mostrar los actos más indeseables y exponer mejor a los artífices detrás de dichos comportamientos. Como ronda final, se mostraría el “top 5”, constituido por los mejores ampays hechos por los ciudadanos.

El programa tendría sus canales digitales, tanto en redes sociales como en su sitio web oficial (www.soyconchude.pe), para darle mayor voz e información a los internautas. A través de estos medios, todos los colaboradores, sin restricción, participarían en el concurso “Conchampay” de la semana, para elegir al sinvergüenza mayor de los últimos siete días.

Categorías

La evaluación de los videos también sería interactiva, pues la audiencia en general (con o sin video) participaría con sus votos a través de los canales digitales. Para ello, imagino un conchudómetro en el programa, el cual mostraría las votaciones por cada video en tiempo real.

Yo propongo las siguientes categorías de evaluación:

1- Conchudín: Niños.
2- El conchudo: Adolescentes y jóvenes.
3- Shell Master: Adultos
4- Caradura Extreme: Categoría sin edades, que expone una sinverguenzuras de altísimo calibre.

Premiaciones

Muy a parte de los “anti-premios” que podrían recibir los “mejores” sinvergüenzas captados in fraganti (“Concha de la Semana” “Concha de Oro 2018”, etc), mi intención es que los ciudadanos puedan recibir recompensas económicas por su contribución al programa. Claro, si es que hay auspiciadores que lo hagan posible.

Yo propondría premios de $ 500 semanales, $ 2000 cada mes, o incluso un auto cero kilómetros a final de año para el ciudadano que pescó la mayor sinvergüencería del 2018.

Fundamento psicológico

A nadie le gusta que le llamen miserable, sinvergüenza o caradura, y menos quedar en evidencia pública bajo esos términos. Esa es la idea. “Conchudolandia” se fundamenta en lo que en psicología se conoce como el reforzamiento negativo, con el objetivo de que la gente evite, disocie o cambie su conducta.

El marketing televisivo puede crear iconos indeseables para que nadie quiera asociarse a ellos. Por ejemplo, si posicionamos un personaje negativo que represente a quienes miccionan en las calle, bajo el apelativo Simeón, puede convertirse en un nombre que nadie querrá llevar. Cuando el sinvergüenza comience a orinar en determinado muro, y escuche que por detrás alguien le salude (“Hola Simeón”, “Habla Simeón”, “Ya pues Simeón), sabrá que un “conchuvidente” lo atrapó y estará dispuesto a exponerlo.

A largo plazo, esta situación de temor debe motivar el cambio.

Para finalizar

Desde un punto de vista marketero, estoy convencido de que algo valioso se puede aprender de la llamada televisión basura: Su “modo chicha”, “criollón” o popular, es lo que funciona en una sociedad como la nuestra, es lo que genera rating. Si usamos esas mismas herramientas, pero con un contenido más constructivo, se pueden lograr grandes cosas en favor de nuestra sociedad.

Artículo relacionado: PYMES: Hoy David puede derribar a Goliat