Facebook Zero, cuando tienes que invertir SÍ o SÍ

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Facebook lleva años siendo una gran oportunidad para las empresas, en especial para los pequeños emprendedores que veían en él la forma de hacerse conocer invirtiendo solo tiempo y pasión. Por medio de contenido original, estratégico y debidamente compartido, era posible tener publicaciones con un alcance considerable en proporción a la cantidad de seguidores obtenidos; pero hoy, lamentablemente, ya no es tan fácil.

¿Qué es alcance?

A pesar de los años, aún muchas personas desconocen o confunden el significado de los conceptos alusivos a las métricas de Facebook. En lo que concierne a este tema, el alcance hace referencia al número de personas únicas que vieron el contenido que publicaste; es decir, si debajo del último contenido de tu fanpage ves el dato “personas alcanzadas: 243”, significa que 243 personas lo han visto.

Alcance orgánico y alcance pagado

Cuando hablamos de alcance pagado, entendemos la cifra lograda gracias a una inversión económica hecha mediante Facebook Ads. Al tratarse de un servicio de pago, normalmente el alcance que obtenemos suele ser mayor que el gratuito.

En cuanto al alcance orgánico, este se refiere a la gente a la que hemos llegado completamente gratis entre el público que nos sigue. Aunque por norma tiende a ser menor que el alcance pagado, puede superarlo si el contenido es compartido por terceros y se logra viralizar.

Facebook Zero = Cero alcance orgánico

Facebook Zero es un concepto relativamente “viejo”, el cual vaticina un futuro en donde, sin importar qué tantos millones de seguidores tengas, tus publicaciones no aparecerán en la página de inicio de nadie. Y aunque suena apocalíptico, en los últimos años la profecía parece acercarse cada vez más a la realidad. Se estima que una página con más de medio millón de seguidores, llega a menos del 5% de ellos. Y sí, cada año irá empeorando

Los mayores afectados

Esta realidad no le gusta a nadie, pues expone sin reparo alguno los intereses capitalistas de Facebook (ni modo, así funciona el mundo) y obliga a pasar por caja a todos los administradores que quieran buena visibilidad para sus respectivas páginas, haciendo inversiones que a menudo son diarias.

Ante esta situación, las grandes empresas pueden adaptar sus arcas sin muchos problemas, pero ¿qué hay de los bolsillos de los pequeños negociantes? También deben pensar en invertir según sus posibilidades, definitivamente.

¿La única solución es pagar?

Está claro que no todos los negocios están dispuestos a emplear dinero en campañas digitales, prefiriendo realizar acciones alternativas como compartir su contenido en otras páginas y grupos (spam), realizando el típico sorteo de los tres pasos (“participa dándole me gusta, compartiendo y etiquetando a cinco amigos”) e invirtiendo mucho de su tiempo en generar contenido que impacte.

Esas medidas pueden ser muy buenas hasta cierto punto; no obstante, su efectividad nunca se comparará al alcance y segmentación que permite una campaña pagada, salvo que se recurra a memes o contenidos polémicos (escandalosos), un recurso no recomendado para ciertas marcas.      

Distinguiendo entre fans y seguidores

¿Recuerdas cómo era Facebook hasta el 2009 o 2010? Cuando entrabas en una página, la etiqueta de suscripción no era me gusta, sino hazte fan. Si te das cuenta, me gusta suena bastante modesto, en cambio, hazte fan resulta superlativo o muy propio de una lovemark. Probablemente Facebook lo notó y por eso cambió el botón, porque estaba subvalorando groseramente lo que significa ser un fanático.

Cuando Facebook Zero se consolide, nadie podrá ver nuestras publicaciones, excepto los seguidores que nos recuerden y nos busquen; es decir, los fans, los que en verdad vieron en nuestra marca un valor diferencial. Por eso, a parte de invertir, conviene que las empresas enfoquen su trabajo en crear contenidos de extrema calidad que enamore a la mayor cantidad de seguidores posibles. Ellos serán los que seguirán ahí el día en que Facebook Zero signifique verdaderamente cero.  

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