Repensando la Comunicación Interna con Alejandro Formanchuk (Dialogus CI)

0
648

Dialogus CI, la comunidad de apasionados por la comunicación interna, realizó en abril de este año una transmisión en vivo con Alejandro Formanchuk, especialista en esta área de las comunicaciones. Los miembros  que participaron de esta conversación fueron: Jaime Alfaro, Gerente de Comunicaciones Corporativas en Securitas, y Aldo Altamirano, Jefe de Comunicación Interna en Sodexo, quienes conversaron con el referente sobre la comunicación interna desde la planificación.

Orientación hacia la estrategia

Como apertura, Jaime Alfaro puso sobre la mesa que el comunicador interno latinoamericano lleva mucho tiempo siendo más operativo que estratégico, un rol limitante del que recientemente está despertando. Alejandro le dio la razón e hizo énfasis en la necesidad de repensar la comunicación. “En muchas organizaciones, el comunicador se convierte en una agencia de noticias interna, y no es que esté mal, pero el rol no debe quedar ahí”, dijo.

Tanto Jaime como Alejandro resaltaron la necesidad de repensar la labor del comunicador, orientándola hacia un sentido estratégico que permita la transformación positiva de la empresa donde se desenvuelve. En esa línea, por fortuna cada vez son más las organizaciones que comprenden esta realidad.

Para ponernos en un contexto más amplio, Aldo Altamirano agregó que el área de comunicación interna no tiene un objetivo per se, sino que tiene que dar soporte a los objetivos de las empresas. Por ende, si las organizaciones optan por el olfato de los gerentes en lugar de seguir una cultura de planificación de objetivos, el comunicador interno tendrá serias dificultades para ejercer el rol en su totalidad”.

Los comunicadores internos no son poco valorados

Con su intervención, Aldo expresó la importancia de que las empresas tengan y delimiten el escenario adecuado para que el comunicador pueda trabajar de forma óptima. “Sí, pero no pensemos que existe un complot contra la comunicación interna, eso es un mito. Lo que pasa es que muchas empresas no entienden bien el rol del comunicador interno, ni los comunicadores internos saben venderse bien”, aclaró Alejandro como respuesta.

Para contribuir a la solución de ese inconveniente, Formanchuk afirmó que el punto de partida del comunicador debe ser especificar que carece de objetivos, que es la empresa quien debe tenerlos claros. Si la empresa entiende y cumple con esa parte, el comunicador interno podrá enfocar las actividades que normalmente realiza (reuniones, diseños, redes sociales internas, etc) en la consecución de las metas organizacionales, y no hacer de dichas actividades las metas en sí.

Meter y exigir presión

Alejandro Formanchuk hizo hincapié en que el empoderamiento del comunicador interno necesita presión, pero por ambas partes. Cuando no hay objetivos claros que alcanzar, le corresponde tanto a él como a la organización ejercer presión mutua. Si no hay objetivos claros, el comunicador interno tiene que exigir que la empresa los defina según su negocio; pero estos deben ser fuertes y ambiciosos (sin dejar de ser realistas) para que la labor del comunicador genere impacto.

“No es bueno que nos pidan como objetivo que hagamos llegar los mensajes, eso no es muy difícil de hacer y lleva a tomar acciones de corto alcance. Otra cosa es que nos pidan, por decir un ejemplo, que aumentemos el sentido de pertenencia de los colaboradores a la organización. Eso es un desafío; eso exige planificación y estrategia”, especificó el invitado.

Coherencia: Viendo todo como un mensaje

La coherencia es fundamental en la planificación de la comunicación interna. Por eso, Aldo Altamirano consultó, desde la planificación, qué se debe hacer para mantenerla. Ante ello, Alejandro respondió que todo en una organización es un mensaje potencial. Una organización no solo comunica con lo que dice en sus medios digitales, documentos o periódicos murales, también dice mucho de sí a través de los salarios, de los aspectos de sus oficinas, de la ausencia o presencia de capacitaciones, etc.

No vas a mejorar el sentido de pertenencia a la organización pegando mensajes bonitos en las paredes, ni organizando reuniones donde todos se hablen con cordialidad. No niego que hacer eso importante, pero reducir el trabajo a ello es como pretender hacer branding con el solo diseño del logo y la papelería. Solo conseguiremos coherencia si reforzamos una visión integral de todo lo que la empresa hace en el día a día, porque todo es un mensaje”, expresó Alejandro.

La comunicación interna trasciende al comunicador interno

Jaime Alfaro comentó que hay empresas que, por la propia naturaleza de su negocio, no sienten la necesidad de aplicar comunicación interna. Justo aquí llegó uno de los momentos más interesantes de la charla, ya que Alejandro afirmó que la comunicación interna existe con o sin comunicador interno. El detalle está en que sin comunicador no hay una gestión de la misma.

“Quienes dicen que no necesitan comunicación interna, están cayendo en una trampa porque creen que esto solo consiste en armar o diseñar campañas”, dijo de forma tajante.

La comunicación interna es la cultura organizacional en movimiento

¿Cuánto tiene que ver la cultura de una organización en el éxito de la comunicación interna?, ¿o es responsabilidad de la comunicación interna alcanzar el éxito de la cultura?. Estas fueron las dos preguntas que Jaime Alfaro dejó caer sobre su interlocutor, con el fin de que despeje una duda muy frecuente entre muchos comunicadores

Para Alejandro, la comunicación interna es la resultante de la cultura organizacional. Si la organización trabaja en la comunicación antes que en la cultura, el mensaje se percibirá de inmediato como artificial.  Sin embargo, eso no significa que la cultura esté por encima a modo de jerarquía, puesto que ambos manejan un proceso dialéctico; es decir, con la comunicación también se puede influir en la cultura si ese es objetivo de la empresa.

El líder es el principal comunicador interno

“¿Qué pasa cuando hay un excelente comunicador pero un pésimo líder? Hay quienes dicen que el líder es el principal comunicador de una empresa”, fue otra pregunta de Jaime, a lo que el invitado respondió que, paradójicamente, el trabajo del comunicador interno necesita distanciarse del rol de un emisor, pero debe facilitar los diálogos que le permitan a los líderes saber qué emitir y cómo emitir.

Ante un líder complicado, a menudo por excesos de ego, conviene no decirle de forma explícita lo que se tiene que hacer o cambiar, sino ser asertivos al transmitirle dichos mensajes. Formanchuk señala que “es mejor decirle que nos diga qué cree que falta a nivel comunicacional para alcanzar las metas; así le confirmamos que estamos a su servicio y no al revés. No buscamos que el líder sea un excelente comunicador, sino que le hacemos ver que la comunicación es un paso intermedio para lograr objetivos”.

El líder como protagonista, el comunicador interno como agente en las sombras.

Siguiendo la misma línea de la intervención anterior, Alejandro aclaró que el líder no tiene que percibir que el comunicador le está opacando, porque el comunicador trabaja en las sombras, similar a lo que ocurre en el diseño gráfico y la publicidad. “En las campañas publicitarias, una persona común y corriente ni se entera que existe una agencia detrás, sino que asume que es un mensaje directo de la marca. De igual forma, tiene que parecer que los mensajes organizacionales fluyen por sí mismos, que nacen de su líder, no que hay un comunicador detrás”, subrayó.

El comunicador interno como profesional holístico

Para finalizar, Jaime Alfaro mencionó un contexto muy habitual, donde los resultados no son los esperados y donde se buscan explicaciones en la coyuntura económica, pero sin pensar en el estado del componente humano de la empresa. ¿Qué pasa con el equipo de ventas?, ¿por qué ya no se están dando los números? Jaime señaló que, si bien el líder debe interpretar lo que ocurre, el comunicador también puede realizar grandes aportes.

Por su parte, Aldo Altamirano enriqueció el relato añadiendo que el comunicador necesita conocer todos los indicadores organizacionales para hacer este seguimiento. Y aunque Alejandro Formanchuk estuvo de acuerdo con dicha posición, afirmó que la comunicación interna es demasiado compleja para ser tratada solo con conocimientos en comunicación, que se necesita saber mucho más.

“Por eso el comunicador interno debe ser de las personas más cultas dentro de una organización, con una visión mucho más amplia que el resto”, concluyó.