II EICOM 2017: Alcances de la comunicación para el desarrollo (Pablo Espinoza)

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Pablo de Jesús Espinoza Espinoza, Coordinador de la especialidad de Comunicación para el Desarrollo en la PUCP, estuvo a cargo de una de las ponencias desarrolladas en el II Encuentro de Comunicadores 2017, evento realizado el 16 de diciembre en el auditorio de la Derrama Magisterial.

Como apertura, fue necesario hacer una pequeña introducción de lo que significa la comunicación para el desarrollo. Pablo la definió como el análisis y la gestión de estrategias de comunicación, con la finalidad de generar o mejorar procesos de comunicación interpersonales, grupales y masivos que apunten al desarrollo social.

Desde ese punto, el expositor explicó cómo la comunicación tradicional se fue separando del periodismo, llegando a servir como un medio para el desarrollo de los diferentes pueblos. En gran parte, es gracias a ese tipo de comunicación que hoy hablamos de una comunicación transversal, donde tenemos derecho a la crítica y a la disidencia.

Antecedentes de la comunicación para el desarrollo

Para ilustrar ello, contó que en entre los años cincuenta y sesenta se emitía un programa educativo llamado “La casa de cartón”, el cual fue uno de los primeros contenidos peruanos que se desprendieron completamente de lo publicitario, periodístico, de las relaciones públicas o comunicación organizacional y que, según palabras del expositor, “enfocó su mirada en cómo la comunicación social podía aportar al desarrollo”.

Luego, saltó a los setentas y ochentas, época donde Latinoamérica experimentó grandes movimientos sociales que le hicieron frente a gobiernos autoritarios como los de Somoza (El Salvador), Pinochet (Chile), Stroessner (Paraguay), entre otros, los cuales controlaban los medios de comunicación y despreciaban las causas sociales.

Dentro de este contexto, ya que los principales medios eran censurados y fuertemente dominados, el expositor destacó el uso de medios alternativos para difundir los mensajes de la disidencia, tales como los folletos, el teatro, los títeres, etc. Justo aquí es donde se consolidó una forma distinta de comunicarse que -por su carácter social- con el tiempo se convertiría en lo que hoy entendemos por comunicación para el desarrollo.

A partir de ese momento se forma una comunicación que no proviene por iniciativa de los dueños de los medios masivos, ni por los dirigentes del Estado, sino desde la base: los movimientos sociales y las organizaciones. Hoy en día, eso lo vemos en marchas como Ni Una menos y tantas otras manifestaciones que, si bien no reciben tanta atención en los periódicos, protagonizan los titulares en la prensa digital y las redes sociales”, detalló Pablo, dándole el justo valor a los antecedentes históricos.

Sobre las agencias informativas

Para finalizar este repaso de la historia, el ponente nos recordó que hasta los primeros años de la década de los ochentas, los diarios y noticieros tenían como fuentes principales a tres agencias: norteamericanas, alemanas y francesas. No había una sola que procediera de Latinoamérica. “Los países de la región no tenían agencias locales, prácticamente dependíamos de tres o cuatro centros de información”, explicó.

Debido a esta situación, la Unesco encargó hacer una investigación de carácter global en favor de la información libre, plural y democrática, la cual tuvo por nombre “Un solo mundo, voces múltiples”.

Más allá de los comunicadores

Pablo rescató que el trabajo de la comunicación por el desarrollo no solo es competencia de los comunicadores, sino que otros profesionales también pueden trascender en este campo. Con el objetivo de ejemplificar ello, el ponente mencionó el caso de un médico que fue destinado a trabajar en Junín.

Sucede que en cierta provincia de dicho departamento, el servicio de la salud era muy precario y ni siquiera había una posta cerca. Por tal motivo, las personas raramente acudían a ella, salvo cuando ya estaban graves o incluso a punto de morir. Ante esa triste realidad, la radio cumplió un papel fundamental.

El médico, de la mano de una joven comunicadora recién egresada, impulsó un programa radial para brindar tips que ayudaran a cuidar la salud. Con ese proyecto, se logró fomentar una población más sana, lo que, en cierto sentido, minimizó el problema que significaba no contar con un centro de salud lo suficientemente cercano.

Sin embargo, a pesar de las dificultades, el programa radial de salud preventiva impulsó que las visitas al centro de salud se elevaran exponencialmente. Ese fue el mayor indicador de éxito que disfrutaron los gestores de tal iniciativa, en especial el médico, que se hizo conocido y querido entre los habitantes de la provincia que benefició.

Aporte principal al mundo de la comunicación

“La sociedad de hoy no puede ser entendida si no como un conjunto en redes”, afirmó Pablo Espinoza antes de explicar el principal aporte de su especialidad. La comunicación para el desarrollo, aunque sigue procesos similares a otras ramas de la comunicación, realiza aportes mucho más enfocados en respetar la pluralidad de la sociedad y articular sus diversos grupos con un mismo fin: el progreso.

El comunicador para el desarrollo sigue procesos humanos, defendiendo el derecho que tienen todas las personas a explotar sus cualidades expresivas. “Si estamos en una sociedad donde no hay coherencia ni articulación en las instituciones, comunidades, barrios o familias, no es posible alcanzar una completa calidad de vida ni una sana convivencia que impulse el desarrollo”, subrayó.

Ámbitos laborales

“La comunicación para el desarrollo no se reduce a hacer un vídeo con un mensaje o administrar un fanpage. Es una comunicación, ante todo, estratégica”.

Los ámbitos laborales de la comunicación para el desarrollo disfrutan de amplia difusión, y no por emisoras de radio, periódicos u otros grandes medios, sino por organizaciones no gubernamentales, organismos de cooperación internacional, empresas privadas, entre otros. Pablo contó que ahí hay muchos comunicadores para el desarrollo que trabajan arduamente en la planificación, diseño, diagnóstico, ejecución, monitoreo y evaluación de movilizaciones e iniciativas en general.

Desafíos

Finalizando su exposición, el ponente no dejó ir la oportunidad de tocar los grandes desafíos comunicacionales que traen las últimas tecnologías. En ese sentido, hizo énfasis en las transformación que significa el uso de las redes sociales, algo que no nos debe hacer olvidar la importancia de atender los reclamos sociales y compartir información de calidad, que respete la diversidad e identidad de todos.

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