La opinión pública ya no cree en los “precios bajos todos los días” de #Inkafarma

0
605

Artículo relacionado: La marcas de consumo masivo deben estar en la conversación pública

Esta semana nos sorprendió la noticia referida a la compra de Quicorp S.A., dueña de
las marcas de las farmacias Mifarma, Fasa, BTL, entre otras, por la reconocida
Inkafarma, marca de la empresa InRetail Perú Corp, con lo cual la figura del oligopolio
se clarifica en perjuicio de los consumidores (pacientes), proveedores, intermediarios e
incluso organismos públicos de control y vigilancia… y la pregunta vuelve a surgir
¿nadie pudo haber hecho nada?

Peor aún, luego de escuchar el descargo del CEO de la cadena de farmacias
Inkafarma, Rafael Dasso, quien sostiene que solo manejan el 18% del mercado de las
medicinas; además, asegura que “no subiremos los precios”; entonces surge otra
pregunta ¿solo podemos confiar en las buenas intenciones y/o promesas de los
gerentes de las instituciones?

La respuesta a ambas pregunta es un NO rotundo; pero el meollo del asunto
nuevamente está en las leyes, protocolos y procedimientos. En el país no contamos
con una ley antimonopolio, por lo que ninguna institución pública, ni el Ministerio de
Salud, ni el Indecopi, ni la Defensoría del Pueblo pueden hacer algo para impedir dicha
adquisición y velar por un “justo” nivel de precios de los medicamentos.
Todo lo que se puede hacer es post-compra; es decir, vigilar y establecer mecanismos
de control.

Sin embargo, hay un aspecto que podría resultar positivo según lo explicado por el
presidente de Indecopi, Ivo Gagliuffi; el Ministro de Salud, Abel Salinas; e incluso el
Defensor del Pueblo, Walter Gutiérrez: la creación de organismos y/o protocolos,
basados en una ley que hoy la opinión pública presiona por su creación, debate y
existencia, con el espíritu por un lado de proteger a los consumidores pero también de
articular instituciones (gran debilidad de nuestro estado) pudiendo generar
institucionalidad, por lo menos en lo que respecta a las organizaciones relacionadas
con este tema.

La credibilidad de las instituciones y empresas, en general, no debe depender de las
personas sino de los propósitos, leyes y protocolos… pero para ello hay que formalizar
mucho más el relacionamiento de nuestras organizaciones con cada uno de los grupos
de interés. El oligopolio de Inkafarma me hace pensar también en las condiciones
laborales de los trabajadores y en la superioridad de negociación con los
intermediarios. Habrá que estar atentos.

Finalmente, quiero recordar que las organizaciones son entes sistémicos; es decir,
tienen una característica intrínseca: adaptarse a los contextos/mercados/coyunturas
para sobrevivir, pero recordando que están dentro de otro sistema: la sociedad, donde
hay que aprender a convivir con los otros grupos de interés, de lo contrario el valor de
la marca puede decaer.

Fuente original: DHARMA COMUNICACIONES