Millennials en el trabajo: ¿Por qué renuncian con facilidad y cómo retenerlos?

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Aunque los millennials no son la generación más reciente (ese lugar lo ocupan los centennials o generación Z), siguen siendo muy comentados dentro del mundo laboral y publicitario por constituir la mayor fuerza laboral y de consumo hasta el momento. Por lo tanto, gestionarlos a nivel corporativo es una gran preocupación a causa de sus motivaciones y demás característica psicológicas, las cuales difieren mucho de sus antecesores.

Como de seguro ya todos sabemos, los millennials actualmente están compuestos en su mayoría por veinteañeros; es decir, por jóvenes con el ímpetu y ansias de protagonismo propias de la edad, lo que, sumado a otros factores propios del contexto en el que se desarrollaron, les lleva a ser una generación difícil de retener en el trabajo.

En los siguientes párrafos, expondremos algunas razones fundamentales que explican la frecuente renuncia de los millennials y las claves para fidelizarlos.

Causas por la alta renuncia laboral de los millennials

Sienten que no producen impacto

Los jóvenes, por su propia naturaleza, tienen muchas ganas de sentirse importantes. ¿Qué tal si a eso le sumamos que se criaron en un ambiente donde sus padres les dijeron constantemente que eran especiales y lograrían grandes cosas? Lógicamente, aquello les llevó a cierto nivel de expectativas sobre sí mismos.

A ello, también hay que añadirle la impaciencia que les produjo conocer la inmediatez de las nuevas tecnologías a una edad relativamente temprana, motivo por el que no son dados a esperar demasiado para ver frutos. Si sienten que no están dejando huella, que no se les reconoce, empezará a aflorar la desmotivación, el aburrimiento y preferirán probar suerte en otro lado.

Un trabajo absorbente

Los millennials, al haber conocido comodidades que sus predecesores no, tienen un pronunciado gusto por el ocio o actividades personales en general. Obviamente, una rutina de ocho horas laborales diarias (que en la práctica suele ser más), la congestión vehicular de las grandes ciudades, etc, representan factores limitantes para el tiempo libre.

Y si consideramos la existencia de empresas cuyas labores diarias exigen varias horas extras semanales, un ambiente rígido, actividades rutinarias, entre otras características, no es de sorprender que los millennials renuncien con frecuencia o no piensen ni por asomo quedarse más de un año. Recordemos que, para bien o para mal de los negocios, ellos buscan más que nadie un equilibrio entre la vida y el empleo.

Flexibilidad nula

Muy ligado al punto anterior, las personas de esta generación ven con muy buenos ojos a las empresas que manejan horarios flexibles, que permiten trabajar desde casa, que aceptan la modificación de procedimientos, etc. Como la mayoría de organizaciones comprensiblemente no desean o no se pueden permitir tales cosas, es común la alta rotación de personal joven. De ahí que sea todo un reto gestionarlos.

Percepción de poco o nulo crecimiento

Muy a parte de los deseos de generar impacto, esta generación desea escalar o progresar con cierta rapidez en su trabajo. No conciben estar por años haciendo las mismas cosas y ganando lo mismo; ciertamente, su natural impaciencia tampoco les ayuda mucho a tolerarlo. Esa es otra razón por la cual, en cierta cantidad de años, han estado en más centros de trabajo que sus padres o abuelos en toda su vida.

¿Cómo retenerlos? Claves desde la comunicación interna

Reconocer su trabajo

Si el millennial necesita reconocimiento, pues entonces hay que dárselo. Ello no implica que se le tenga que consentir por cada logro. Gestos de gratitud, pequeñas recompensas y beneficios como horarios flexibles en determinado día, harán que el colaborador millennial se sienta valorado y haya más probabilidades de que se quede en la empresa.

Crecimiento profesional

Teniendo en cuenta que el colaborador millennial tiene altas aspiraciones y ansía el progreso, lo ideal es que la organización haga énfasis en la presencia de líneas de carrera, oportunidad de capacitaciones, nuevos retos que refuercen capacidades, entre otros estímulos.

Comunicación flexible

El millennial no tiene problemas con cumplir metas, pero odia esa sensación de que “alguien respire en su nuca”; es decir, experimenta mucha incomodidad ante el frecuente seguimiento de sus superiores. Una forma más eficaz de medir su desempeño, es mediante una comunicación horizontal y flexible que no le haga percibir presión al momento de exigir resultados.

Clima agradable

Hablamos de un colaborador que tiende a despreciar los ambientes rígidos, monótonos y con líderes autoritarios o poco empáticos. Con ellos se necesita mucha inteligencia emocional y tacto para mantener su motivación y estabilidad en el rendimiento.

Canales alternativos

Desde cierto punto de vista, los millennials jóvenes son quienes más rápido se adaptan a las innovaciones de la comunicación interna. Aquí entran las redes sociales corporativas, las cuales facilitan la transmisión de mensajes y le permiten reafirmar su independencia de la vigilancia reiterada.

También ayuda las salidas a otros espacios donde se intercambie información o requerimientos laborales. De esa forma, se le da un aire más fresco a las aburridas juntas de directorio.

Retener al joven talento es un desafío que sí se puede superar con éxito. Sin embargo, existe una delgada línea entre ser flexible y permisivo que conviene nunca pasar si se quieren mantener intactos los objetivos organizacionales.