Publicidad digital: ¿Qué es la ceguera publicitaria o banner blindness?

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En un mundo con exceso de estímulos e información, nuestra mente tiende a enfocarse solo en lo que cree que necesitamos, ignorando todo lo demás. Se trata de un mecanismo selectivo muy útil que nuestro cerebro lleva a cabo, tanto consciente como inconscientemente, con el objetivo de simplificarnos la vida.

Este fenómeno es muy fácil de percibir en la vida cotidiana, donde los paneles publicitarios son más que abundantes en cualquier gran ciudad del mundo. ¿Cuántos productos o servicios llamaron tu atención cuando ibas camino a tu trabajo o universidad? Tal vez no recuerdes alguno, salvo los pertenecientes a marcas bastante conocidas. Eso es porque tu cerebro “se hizo el ciego” convenientemente.

Por supuesto, esto representa —desde siempre— un gran desafío para todas las marcas, ya que la competencia es cada vez más grande y las personas más dispersas. Obviamente, el mundo digital presenta un problema muy similar conocido como “ceguera publicitaria” o banner blindness, lo que compromete directamente la generación de ingresos a través de plataformas digitales.

Un fenómeno antiguo de Internet

La ceguera publicitaria no es algo que se venga estudiando recientemente, sino que data de 1998, como resultado de diversos estudios sobre usabilidad web, los cuales refutaron el paradigma de que la publicidad grande, colorida y animada atraería inevitablemente la atención de los internautas.

En teoría, esto no significa que las personas rechacen abiertamente la publicidad, puesto que la ven como un paso necesario para acceder a la información que buscan, siempre y cuando esté dentro de “límites aceptables”, algo muy subjetivo y que le corresponde a los especialistas descifrar según cada caso.

No obstante, a lo largo del tiempo, la tendencia a ignorar los banners solo ha empeorado, y el hecho de que los bloqueadores de anuncios sean cada vez más usados lo demuestra.

Un círculo vicioso

Como los anuncios son imprescindibles para los modelos de negocio basados en contenidos digitales, los sitios web no pueden quedarse de brazos cruzados ante los bloqueadores de publicidad. Justo en este punto, se da el siguiente círculo vicioso:

_ Los visitantes emplean adblockers:
_ Las páginas web no permiten que exploren su contenido sin antes desactivar los bloqueadores.
_ Entonces, los usuarios, hartos, disminuyen su frecuencia de visitas en la página o buscan otra.

La solución es difícil, pero existe

Este conflicto resulta evidente en páginas que, por enfocarse en lo económico, han descuidado la palabra clave en todo negocio: la calidad, un atributo imprescindible en plena época de infoxicación, de ruido informativo, donde cada vez hay menos tiempo para separar el trigo de la cizaña en lo que a contenido se refiere.

Los anuncios pueden ser efectivos si no distorsionan el objetivo principal del sitio web: proporcionar mucho contenido de valor a los navegantes. Si el contenido tiene un valor diferencial que se haga notar, el usuario entenderá que vale la pena desactivar el adblocker.

Por ello, resulta necesario contar con un excelente equipo creativo que produzca las mejores historias, los vídeos más originales, las infografías más ilustrativas, los ebooks más valioso. Cada formato demanda muchísima creatividad, tiempo, estrategia, esfuerzo y visión a largo plazo. ¿Quién dijo que esto sería fácil?